De la danza al yoga.
Empecé bailando ballet y, con el tiempo, descubrí la danza jazz y la comedia musical. Estudié Comedia Musical en Coco Comín, en Barcelona, y después Interpretación en Cristina Rota, en Madrid. El teatro fue otra herramienta de transformación y aprendizaje.
Mientras continuaba mi formación en danza, llegaron las primeras clases de yoga. Más adelante, trabajando en la compañía 10 & 10 Danza, conocí otro enfoque de la práctica de la mano de Mónica Runde.
Aprender a escuchar.
Al volver a Barcelona descubrí el Ashtanga yoga y empecé a practicar a diario en Ashtanga Yoga Sala Barcelona, guiada por Elena Figueroa. Venía del mundo de la danza, pero el yoga me invitó a revisar hábitos y a aprender desde otro lugar.
Después llegó el momento de abrir mi propia escuela de danza, teatro musical y yoga en Vitoria-Gasteiz. Seguí formándome en Hatha yoga, yoga integral y Ashtanga yoga, también en Bilbao.
“Me considero una buscadora.”
Si algo no te gusta, intenta cambiarlo, busca otra alternativa y procura disfrutar del camino. Esa forma de entender el aprendizaje está muy presente en Arteria: explorar, practicar y seguir descubriendo.

